Todo empieza el 24 de diciembre, una noche en la que comes todo lo que no has cenado en un año. Aún no has digerido la bebida y el pesado bistec de ternera de la noche anterior cuando se presenta la comida de navidad. ¿Qué puedes hacer cuando te ponen delante tantos entrantes y luego ese plato de calamares rellenos? Pues comértelo! Piensas "Buff, estoy que no puedo más, pero no voy a hacer el feo y no comérmelo" eso sí, luego vienen los remordimientos, la pesadez de estómago y la típica frase "Mañana no como".
Peor es cuando no estás de invitado, sino que tú eres el anfitrión, estás toda la mañana cocinando para que luego en menos de una hora ya se hayan comido todo tu esfuerzo y piensas, "¿les habrá gustado? ¡Qué buena cocinera soy! o ¿Por qué se ha dejado la mitad del filete, tan mal cocino?".
Pero lo mejor de estas fechas, sin duda son los postres, deliciosos y exquisitos postres, esos turrones, esos mantecados, esas bolas de helados con chocolate desecho... No nos engañemos, estar entre familia y amigos nos gusta, pero los postres y la bebida nos pierden!
Luego están las familias que pasan las navidades solos, sin reuniones ni celebraciones, que piensan "Que asco de navidad, ojalá pudiera yo tener a mi familia conmigo" pues a esas personas les digo; mejor cuatro bien avenidos que muchos y que se lancen cuchillos!
Pero vamos a ser realistas, la navidad es puro consumismo, ese espíritu navideño que se vivía hace unos años, se está perdiendo. Ahora a mediados de Septiembre en los centros comerciales ya venden los juguetes, los turrones y ponen los árboles. En la televisión te venden la navidad como una cosa mágica, pero señores, si leemos entre líneas, nuestro cerebro capta la clara intención de los publicistas, "Consume y déjate de tonterías" "Si no le compras a tu hija la muñeca "Monster High", tu hija no será feliz"
Pero la navidad tiene muchas cosas buenas, como el reencuentro con tus familiares y amigos, los regalos que tanto esperas, las largas conversaciones con el tío del pueblo que no lo ves des de el año pasado, etc.
En resumen, la navidad está para disfrutarla, pero eso sí, con moderación!
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A continuación y relacionada con lo hablado, muestro éstas fotografías hechas por mí el 24 y 25 de diciembre.
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