viernes, 28 de diciembre de 2012

Volando entre nubes de invierno

Se acaba el año, tan solo quedan tres días, y ¿cuántas veces te has parado a disfrutar de lo bella que es la naturaleza? Nos rodean muchas cosas bonitas, cosas que nos persiguen allá donde vallamos y estará con nosotros toda la vida, pero son esas simple cosas, esos pequeños momentos en los que miramos al cielo y vemos un bellisimo amanecer y nos vienen a la cabeza imágenes de cosas vividas, buenas o malas.
Cuando somos jóvenes nos queremos comer el mundo, pero seguro que nunca has pensado en lo bonita que está una playa cuando el sol se despide de nosotros y da paso a la noche. Todo fruto de la sociedad en la que vivimos, todo es estrés y prisa.
Un consejo que me dio un abuelo sabio una vez fue "Siéntate aquí conmigo, relájate, pon tu mente en blanco y mira ese árbol, seguro que ahora lo ves diferente a como lo haces siempre, seguro que ahora sientes curiosidad por el recorrido que hace esa hormiga que le sube por el tronco, cargada con un trozo de pan".

Yo desde aquí propongo que antes de que acabe el año nos sentemos en la playa, en una banco o donde queramos y miremos la luna, la cantidad de estrellas que nos rodean y el paisaje que tenemos a nuestro alcance. No es excusa estar en la ciudad y decir que no ves las estrellas, vete fuera de la contaminación lumínica y disfruta!


                                     El cielo, ese gran desconocido pero tan cercano a nosotros.


                                       ¿Quién dijo que en invierno no se puede pisar una playa?


                              Des de la ventana de mi habitación también se pueden sacar grandes fotos.

                                                            Tranquilidad, serenidad...


                                     El sol juega y se esconde, pero no logra pasar desapercibido.


                           ¿Quién dijo que la lluvia solo era gotas de agua que caían y lo mojaban todo?


                                                            Estrellas verdes en el cielo azul.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Comerse la navidad.

Uno detrás de otro, así pasan los días navideños y junto a ellos, los encuentros familiares, las comidas y los quilos de más.
Todo empieza el 24 de diciembre, una noche en la que comes todo lo que no has cenado en un año. Aún no has digerido la bebida y el pesado bistec de ternera de la noche anterior cuando se presenta la comida de navidad. ¿Qué puedes hacer cuando te ponen delante tantos entrantes y luego ese plato de calamares rellenos? Pues comértelo! Piensas "Buff, estoy que no puedo más, pero no voy a hacer el feo y no comérmelo" eso sí, luego vienen los remordimientos, la pesadez de estómago y la típica frase "Mañana no como".
Peor es cuando no estás de invitado, sino que tú eres el anfitrión, estás toda la mañana cocinando para que luego en menos de una hora ya se hayan comido todo tu esfuerzo y piensas, "¿les habrá gustado? ¡Qué buena cocinera soy! o  ¿Por qué se ha dejado la mitad del filete, tan mal cocino?".
Pero lo mejor de estas fechas, sin duda son los postres, deliciosos y exquisitos postres, esos turrones, esos mantecados, esas bolas de helados con chocolate desecho... No nos engañemos, estar entre familia y amigos nos gusta, pero los postres y la bebida nos pierden! 
Luego están las familias que pasan las navidades solos, sin reuniones ni celebraciones, que piensan "Que asco de navidad, ojalá pudiera yo tener a mi familia conmigo" pues a esas personas les digo; mejor cuatro bien avenidos que muchos y que se lancen cuchillos! 

Pero vamos a ser realistas, la navidad es puro consumismo, ese espíritu navideño que se vivía hace unos años, se está perdiendo. Ahora a mediados de Septiembre en los centros comerciales ya venden los juguetes, los turrones y ponen los árboles. En la televisión te venden la navidad como una cosa mágica, pero señores, si leemos entre líneas, nuestro cerebro capta la clara intención de los publicistas, "Consume y déjate de tonterías" "Si no le compras a tu hija la muñeca "Monster High", tu hija no será feliz"

Pero la navidad tiene muchas cosas buenas, como el reencuentro con tus familiares y amigos, los regalos que tanto esperas, las largas conversaciones con el tío del pueblo que no lo ves des de el año pasado, etc. 

En resumen, la navidad está para disfrutarla, pero eso sí, con moderación! 

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A continuación y relacionada con lo hablado, muestro éstas fotografías hechas por mí el 24 y 25 de diciembre.

Un árbol de navidad puede traer ilusión, recuerdos y magia a muchas personas.


¿Qué malo tiene beber vino? Jesucristo también lo tomaba y no era precisamente jugo de uva. 


Calamares rellenos con salsa de almendras, un plato "ligerito" pero muy bueno.


Neulas, dignas de un postre después del gran atracón. 


Melón, veraniego pero apetecible. 


Un simple juego de palillos te puede amenizar las reuniones familiares.